¿Qué es un V.M.P.?

¡Hola! Inauguramos esta nueva sección con una serie de nociones básicas sobre los VMP. Empezaremos analizando qué es un VMP y, en entradas posteriores, estudiaremos los tipos de VMP, diferencias de potencia, autonomía, etc.

Literalmente, las siglas VMP hacen referencia a “Vehículo de Movilidad Personal”. No obstante, este amplio concepto se puede precisar y detallar.

En primer lugar, la Instrucción de la Dirección General de Tráfico 2019/S-149 TV-108 señala que se entiende por Vehículo de Movilidad Personal “el vehículo de una o más ruedas dotado de una única plaza y propulsado exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar al vehículo una velocidad máxima por diseño comprendida entre 6 y 25 km/h.”

En sentido negativo, la mencionada instrucción establece que no son VMP:

“∙ Vehículos sin sistema de auto-equilibrio y con sillín.

∙ Concebidos para competición.

∙ Vehículos para personas con movilidad reducida.

∙ Tensión de trabajo superior a 100VCC o 240VAC.

∙ Incluidos en el ámbito del Reglamento (UE) N2 168/2013.”

Aclarado este aspecto formal, y en segundo lugar, se definen los VMP como “Vehículos capaces de asistir al ser humano en su desplazamiento personal y que por su construcción, pueden exceder las características de los ciclos y estar dotados de motor eléctrico”.

En otro orden de ideas, y de forma coloquial, los VMP son Vehículos que han surgido gracias al avance de las nuevas tecnologías, que permiten a los usuarios desplazarse de una manera sostenible, sin contaminar el medioambiente (recordemos que su motor es eléctrico, al contrario que ocurre en la mayoría de turismos, motocicletas, y otros vehículos más “tradicionales” que actúan por combustión), y a mayor velocidad que la peatonal.

Así mismo, destaca de ellos su facilidad para transportarlos, y guardarlos pues, por lo general, son plegables.

No podemos obviar otras características, de las que, en general, gozan los VMP:

– Son personalizables, tanto a nivel estético como a nivel mecánico.

– Están dotados de medios de seguridad pasiva, tales como, sistemas de ABS, freno regenerativo, timbre, luces, etc.

Evitan la contaminación del planeta, favoreciendo la utilización de sistemas eléctricos, sin gases ni ruidos.

– Te ahorran problemas de aparcamiento.

Buena autonomía. Además podrás cargarlos en cualquier enchufe de tu hogar, sin necesidad de acudir a un punto específico.

– Son fáciles de usar. Tras montarte un par de veces tendrás dominado el arte del VMP, pero no olvidemos que habrá que seguir la normativa y la ética a la hora de conducirlos.

– Son capaces de adaptarse a casi cualquier tipo de superficie. Suelos duros, terrenos pedregosos, etc.

– Por último… y no por ello menos importante, además de un medio de transporte, pueden llegar a convertirse en un hobby, una pasión, ¡un entretenimiento social!

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